jueves, 17 de mayo de 2012

Baño de Sangre, Wolfens VS. Alquimistas de Dirz

Esta mañana ha tocado partidita introductoria de Confron entre Fran y yo que nos ha servido, a mí, para recordar reglas (y he comprobado que ando verde jejeje) y a Fran como toma de contacto con el sistema de juego a ver si le molaba. Por lo que dispusimos la mesa en el garaje (que hace más fresquito allí, menuda ola de calor esta semana), dados, escenografía y a jugar.

Hemos jugado una batalla a 250 puntos entre wolfens (los controlaba un servidor) y los alquimistas (controlados por Fran). Listas muy sencillas, sin mucho lío, ni magia, ni milagros, que para tomar contacto y recordar reglas es lo mejor. Os pongo un pequeño informe con lo que recuerdo de la partida, ahora que la tengo fresca.

Los Wolfens liderados por Onix
 Los alquimistas liderados por Ysis


Los cazadores de la manada olfateaban el aire mientras avanzaban al frente del grupo. Al llegar cerca del Gran Ídolo de piedra la presencia de un nuevo olor inundaba la zona. Los cánidos no estaban cómodos con este nuevo olor y tomaban posiciones para defender sus tierra. 

Por el otro lado, un grupo de clones y ballesteros de Dirz avanzaban en dirección al Gran Ídolo de piedra con intención de ocupar el territorio. Si controlaban esa zona, obtendrían una posición ventajosa frente a las escaramuzas que iban a comenzar a partir de entonces. A lo lejos fueron capaces de divisar a los grandes lobos, por lo que los ballesteros rápidamente tomaron posiciones.

El tablero de juego tras las aproximaciones de ambos bandos.

Primer Turno.

Los alquimistas tomaron la iniciativa en el primer turno tras vencer su tirada táctica. Los clones y centinelas que se encontraban tras la cobertura de la colina en el flanco izquierdo salieron de su escondite, dejándose ver al tiempo que Onix, seguido por dos de sus guerreros corrían hacia el Gran Ídolo. 


Por el otro flanco, los cazadores wolfens avanzaban velozmente hacia la posicion de Ysis y otro grupo de clones, mientras los ballesteros y la misma Ysis disparaban sus ballestas sin lograr impacto alguno. El ballestero Wolfen por su parte avanzaba hacia cobertura mientras que el guardian de las sepulturas saltaba por encima de la maleza para acercarse a los restos en ruinas del Ídolo.

Onix y los guerreros corren hacia el centro.
 Ysis y el ballestero cubren sin resultados el avance de los clones.

Segundo Turno.

En el segundo turno llevan la palabra cantante los hijos de Yllia. Los cazadores wolfen tratan de cargar contra los clones llegando al combate sólo uno de ellos. El otro recibe una herida ligera a causa de los disparos de Ysis y el ballestero que la acompaña, mientras los clones intentan trabarse en combate con el cazador que se aproxima. Sólo uno lo consigue,el otro, presa del miedo, no logra moverse del sitio. El guardián de las sepulturas se lanza al asalto contra el mismo clon que el primero de los cazadores, logrando que este entre en desbandada ante la terrorífica imagen del wolfen ataviado con cráneos que se le viene encima.

Cazador y Guardián se lanzan al combate mientras Ysis y el ballestero hieren al segundo cazador.

Mientras, en ese mismo lado el ballestero wolfen sigue avanzando tras cobertura y dispara contra el ballestero de dirz, pero el virote no alcanza su objetivo.

El ballestero wolfen erra su tiro.

Por el otro lado, los guerreros wolfen retroceden un poco frente a los disparos de los dos ballesteros que acompañan a los centinelas y clones que avanzan para el combate. No obstante, Onix, en un alarde de fuerza y rabia se lanza al combate contra el centinela más cercano, que aguanta firme ante la carga de la bestia canina. Los clones que lo acompañan tratan de contracargar contra éste, pero sólo uno de ellos saca el coraje suficiente para entablar combate. En dicho combate, Oníx hiere de gravedad al clon y causa una crítica al centinela, que no es capaz de evitar pese a su instinto de supervivencia. Por contra, recibe una herida ligera de manos de este último.

Onix muestra su fiereza en el combate.

En el otro combate, Ni el cazador ni el guardián logran eliminar a sus contrincantes. Sólo el guardián logra herir a su rival, pero no es más que una herida ligera, y este, hace uso de sus mutágenos, incrementando su fuerza y su ataque, logrando una herida grave sobre el lobo pese al miedo que siente. El otro clon, consigue inflingir una herida leve en el cazador.

Toma y daca de golpes entre los clones y los wolfen.

Tercer turno.

A partir del siguiente turno se comienzan a suceder las acciones con mayor rapidez. Esta vez la palabra cantante la llevan los alquimistas (también en el turno siguiente). En la derecha, Ysis comienza con sus acciones, y cuela un tiro certero en el pecho del cazador, que cae muerto. El ballestero wolfen toma represalias, y sale de su cobertura disparando contra la víbora y ocultándose nuevamente tras cobertura. Lamentablemente el tiro vuelve a errar. El ballestero de dirz ve en el movimiento del wolfen la oportunidad para dispararle, por lo que se aproxima a él y le acierta un disparo en el brazo que le procura una herida leve al lobo. En esa misma zona, el clon que anteriormente se había quedado paralizado por el miedo, se suma a las melées junto a un centinela que también carga contra los lobos.

El cazador cae muerto al tiempo que un clon y un centinela se unen al combate.

En el combate, el cazador logra herir al nuevo clon y una grave al otro con el que ya combatía anteriormente, sin ser herido al cambio por ninguno de sus dos oponentes. El cuardián de las runas no logra herir a ninguno de sus enemigos mientras que el centinela le causa una nueva herida grave, haciendo que su anterior herida grave pase a un estado crítico. 

Al otro extremo, los guerreros wolfens corren hacia la posición de Onix para ayudarle en el combate bajo el fuego de los virotes de los ballesteros que toman posiciones sobre la colina concentrados en sus disparos. Lamentablemente la escalada les complica el tiro y pese a la corta distancia uno falla su tiro. El otro acierta sobre su objetivo y le causa una herida crítica.

Los guerreros avanzan a socorrer a Onix bajo el fuego de las ballestas de dirz.

En los combates, Onix no era capaz de eliminar a sus mermados adversarios. Algo hacía que esos seres, aparentemente débiles aguantaran las rondas de combate complicándole su supervivencia. Sólo fue capaz de pasar la herida grave de uno de los clones a un estado crítico, mientras que el otro, que recién se unía al combate lograba infligirle a él una herida de iguales proporciones a las que ya tenías sus inmediatos rivales.

Así se veía la mesa al término del tercer turno.

Cuarto turno.

A partir de este punto las cosas comenzaban a complicarse para los wolfen, y muchísimo. La palabra cantante la llevan nuevamente los alquimistas. Los ballesteros en la colina aprovechan sus ventajosas posiciones, y abren fuego sobre los wolfens. Uno de ellos logra un disparo certero acabando con la agonía del guerrero que estaba herido de gravedad. El otro, logra un impacto fácil, que contra todo pronostico, logra una herida mortal en la cabeza del otro guerrero wolfen.

Los guerreros son abatidos por los disparos de los ballesteros.

Una gran pérdida para los wolfens, que vieron a sus efectivos reducidos una vez más. Pero no fue la única baja en ese turno. Al otro lado del campo de batalla, el otro ballestero de dirz disparaba contra el ballestero wolfen, que se encontraba tras la cobertura de las ruinas, logrando un impacto certero una vez más en la cabeza de su víctima, que le causó la muerte al instante. La fortuna sonreía a los alquimistas, que tras muchos disparos lograron por fin unas bajas importantísimas. 

El ballestero wolfen es abatido tras otro gran disparo.

En ese mismo lado, Ysis la víbora carga al combate contra el cazador wolfen que logra parar sus ataques, al tiempo que arrebata la vida a uno de los clones. El otro clon golpea con dureza a la bestia, pero sólo consigue aturdirla durante unos instantes. Sin embargo, el guardián de las runas no consigue sobreponerse de sus heridas y sus rivales consiguen golpear con mayor rapidez ocasionándole una herida mortal. 

Un clon y el guardián de las runas caen muertos en combate.

Al otro lado, la furia de Onix se desata tras ver como sus camaradas caen muertos tras los disparos de los ballesteros, y logra sobreponerse un turno más en el combate, acabando también con uno de los clones contra los que combatía. 

Onix ruge de furia y abate a uno de sus enemigos.

Quinto y último turno.

Este turno pintaba el fin para la manada. No habían logrado resistir el envite y estaban siendo brutalmente superados. Los ballesteros situados junto a la colina deciden apuntar al combate en el que aún se encuentra Onix enzarzado. Aún a riesgo de impactar a uno de sus compañeros disparan sus ballestas sin dudar alcanzando a su objetivo con dificultades, pero con éxito. El virote que se clava en la espalda del gran lobo lo derriba, y acaba abatido por los ballesteros. 

Onix cae abatido tras cuatro turnos de combate intenso.

Tras la muerte de Onix, ya sólo quedaba un cazador wolfen, que se encontraba enfrascado en la melée desde el segundo turno, y resistía con fiereza a caer derrotado. Los rivales de Onix, al verse liberados del combate gracias a la puntería de sus camaradas, avanzaron hacia el lugar donde aún se oía jaleo, rugidos y algún que otro aullido. Sin embargo, cuando llegaran al lugar todo se habría resuelto. En el combate, la superioridad numérica de los alquimistas se hacía notar, por lo que el cazador recibía golpes antes de poder realizar él los suyos. El centinela que había dado muerte al guardián de las sepulturas esgrimió su espada-hacha con certeza, pero el cazador centro todos sus esfuerzos en parar el golpe. Ysis le golpeó por la retaguardia, causándole una herida crítica, pero su arma estaba intoxicada y el veneno ya fluía por el cuerpo del lobo haciéndole caer al suelo. Vio cómo todo a su derredor de nublaba. Sus enemigos permanecían en guardia. Y de pronto, todo se torno oscuro.

El último de los lobos cae. Foto del final de la partida.

Los alquimistas habían demostrado su poderío. Y ahora que ya habían logrado controlar el campo de batalla, el Gran Ídolo de piedra sería testigo de cómo la sangre de los hijos de Yllia correría por la tierra en batallas venideras. Su guerra había comenzado.
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Y hasta aquí el pescado vendido. Espero poder compartir pronto algún otro informe de confront según vayamos dándole caña al juego y que disfruten de ellos.

Un saludo.

4 comentarios:

  1. Muy bueno este informe... pormenoriazado y muy gráfico, todo un lujo... Y con un campo de batalla muy bueno, me encanta la escenografía que habéis deplegado para la batalla.
    Ala... a por una pronta revancha.

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    Respuestas
    1. La verdad es que la escenografía es todo un lujo sip jejeje. Aporte de un compañero que tenía una tienda y lamentablemente tubo que liquidarla, pero mira, no hay mal que por bien no venga :P.

      Y sí, espero poder disfrutar de una revancha pronto jejeje. ;)

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  2. Estupendo informe!!
    Coincido con Frank, muy buena la escenografía, en especial el idolo. Pero tenéis un poco de trabajo de pintura de minis pendiente ... eso si, los pintados parece que lo están a gran nivel ;)

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    Respuestas
    1. Como de costumbre eres un malvado y apareces rescondido en el spam jejeje. Tengo que mirar a ver porqué sucede eso hummm.

      La verdad es que sí, hay muuucho por pintar, pero ya les llegará la hora... pronto muahaha. De momento sigo centrado en los funerarios, que si empiezo a variar luego parece que no avanzo. Pero me lo apunto a la cola de pintura, o al menos le doy un "up" en ella, para que las partidas tengan más vida pronto.

      ;)

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